IMPIEDADES E IMPUDICIAS
Junto al cadáver de un suicida se encontró una carta explicando los motivos del porqué había cometido este acto...No se culpe a nadie de mi muerte, me quito la vida porque dos días más que viviese sería mucho martirio. Verán... Tuve la desgracia de casarme con una viuda y esta tenía una hija. Mi padre era viudo. Se enamoró y se casó con la hija de mi mujer. Mi mujer era suegra de su suegro, mi hijastra se convirtió en mi madrastra y mi padre al mismo tiempo era mi yerno. Al poco tiempo, mi madrastra trajo al mundo una niña que era mi hermana, y era también nieta de mi mujer, de manera que yo era abuelo de mi hermana. Después mi mujer trajo al mundo un niño, que como era hermano de mi madrastra, era cuñado de mi padre, nieto de su hermana y mi tío. Mi mujer es nuera de su hija, y yo soy padre de mi madrastra, y mi padre y su mujer son mis hijos, mi hijo es mi bisnieto y tío de su tía, además, yo soy mi propio abuelo.¡¡Me despido de este mundo porque no sé quién soy!!
Más allá de lo condenable de la decisión del occiso voluntario del chiste (después de todo, el pobrecito estaba viviendo su infierno en vida) hay que tener presente que por demencial que pueda parecer el relato que sigue, como siempre, la realidad supera ampliamente a la ficción. Si tiene estómago, lea la noticia que pego a continuación y que proviene de la siempre infiel Incalaperra (salvadas las honrosas excepciones) http://www.bebesymas.com"Se trata de un caso muy particular, un hombre de 72 años, ante la imposibilidad de que su hijo y su nuera puedan tener hijos, ha decidido donar su esperma para que puedan concebir a su futuro nieto". El medio se apura en calificar la situación como "polémica" que es lo menos que le diríamos. En seguida sentencia el ignoto articulista que la situación "puede afectar a la moralidad de diversas organizaciones, sin embargo, el doctor que se encarga de este caso manifiesta que ya se han realizado las consultas pertinentes a diversos comités éticos y organizaciones independientes" los que al parecer no hallaron reparos morales al adulterio químico incestuoso, sino que dieron sus loas a los futuros "padres" porque "En lugar de acceder a un banco de semen a la búsqueda de un donante, han preferido que sea uno de los miembros de la familia quien resuelva la situación, y para eso nada mejor que el abuelo" (claro que, según su criterio técnico, hubiera sido más deseable que el ejemplar hembra copulara con un semental más joven para preservar un nivel genético superior). Con todo que la futura abuela, está chocha con la experiencia, o chochea, que eso no queda suficientemente en claro del extracto periodístico.
Lo conmovedor de la nota es que refiere que "Como en todos los procesos de este tipo, el abuelo deberá renunciar a cualquier derecho paternal sobre su futuro nieto (algo muy lógico) y según la ley, cuando el nieto cumpla 18 años tendrá el derecho de conocer quién fue el donante de semen que permitió su concepción".
Claro que es lógico, veamos. Después de todo qué puede haber de ilógico en que el abuelo sea padre de su nieto, y que la nuera sea la hija política del padre de su hijo. También es lógico que la abuela sea la madre del hermano del hijo de su marido y que a su vez el chico sea hijo de su madre pero no de su "padre" sino de su "abuelo". ¿Cierra no?. De todas maneras todo puede ponerse en duda, menos que inauguradas las concepciones en "cocteleras", todo género de combinaciones es posible.
Sin entrar a considerar cuestiones de alcoba, y dado el libertinaje sexual tan a gusto de estos tiempos, es muy común enterarse de casos de esterilidad de mujeres casadas ya en edad tardía (más allá de los 30 años) con un largo historial de experiencias premaritales debidamente anticonceptivadas. A cierta edad sienten cabeza y quieren constituir una familia, con su casalito incluido. Sin embargo, luego de haberle negado a Dios su cooperación, suele suceder que Dios les niega la suya, y el tan ansiado hijo tarda en llegar. Y así comienza el nuevo calvario de consultas con los "especialistas". La revolución científica llevada adelante por esos matasanos no está dada por los descubrimientos tecnológicos, sino por el trasfondo moral que impulsa sus seudo avances. El descubrimiento progresivo del maravilloso micro universo implicado en la reproducción humana ha hecho sentir al hombre de ciencia autorizado a intervenir con su mano, "corrigiendo" la obra de Dios más allá de lo estrictamente curativo. El eco satánico del "seréis como dioses" resuena todavía con enorme fuerza en los laboratorios en los que se decide dar y quitar la vida. Por eso, los más escrupulosos, primeramente explorarán las posibilidades de la fecundación artificial homóloga (en todas sus variantes), siempre alentando las esperanzas y haciendo crecer las ansias del hijo, a veces, con falsas expectativas.
Así se llega al resquebrajamiento psicológico de los "pacientes", con perversa habilidad y una vez fracasada la fecundación homóloga (ya de por sí negativa) no trepidarán en aconsejar el recurso a algún generoso donante...y colorín colorado, los cuernos se crearán en un laboratorio.
Otro factor que coadyuva a que eso suceda es la divulgacion cada vez más frecuente de la noción del hijo como un derecho. Esa presión ideológica de los medios produce una actitud psicológica en los esposos estériles. Y no es que niegue la existencia de ese derecho, que por supuesto, bien entendido, existe. Sucede que, en todo caso, puede esgrimirse frente al Estado (en tanto como el Chino pretenda conculcar el sagrado derecho de los padres a concebir los hijos que Dios quiera enviarles), frente a terceros (hay tanta suegra y mala amiga que conspira contra la fecundidad de los esposos), pero nunca frente a la naturaleza, y mucho menos frente a Dios, autor de esa naturaleza, y por medios que contravienen su ley.
Llegados al punto que describíamos, poco importa concebir un hijo "de" ni "con" su esposo y viceversa, sino "tener" un hijo, siendo el "de" y con "quien" una cuestión secundaria. El hijo no es entonces un fruto del amor, un premio dado por un Dios bondadoso a dos seres que considera dignos de cooperar con Él como co-creadores. Al marido le bastará, entonces, con que la concepción no se concrete naturalmente. A la mujer, la apetencia del hijo, le hará soportar estoicamente una cuasi violación quirúrgicamente perpetrada.
Pero ¿cuál es el último daño que se deriva de esta "lógica"? Si el hijo es una cosa que se desea para uno, y para conseguirlo no se respeta ni la naturaleza ni la ley de Dios, entonces ya no es posible poner un freno al endiosamiento de la propia voluntad y conciencia: El hijo es un ídolo al que se inmolan todas las demás cosas, pero es el hijo en tanto querido como cosa propia, por lo tanto lo que se endiosa es la propia voluntad. El sacerdote de esa religión es el seudo médico, encargado en algunos casos de perpetrar el rito de la concepción, y en otros de fungir de sacrificador en el altar de la ciencia, eliminando a los embriones menos aptos. De ahí a los bebés por encargo, al alquiler de vientres, a la ingeniería genética, al aborto selectivo, a la eugenesia y la eutanasia, no hay más que un paso.
¿Qué dirá el pobre "hijo-nieto" cuando, cumplidos los 18 años se entere del estrago? Dios quiera que no elija el camino del suicida del chiste.
por el Padre Michel Schooyans
Padre que estás en los cielos,
Tengo en mi seno ahora
un pequeñito, débil y vulnerable,
que ya está transformando todo mi cuerpo
y todo mi corazón.
¡Gracias por habérmelo confiado!
¡Gracias por permitirme acogerlo
como María acogió a Jesús
el día de la Anunciación!
¡Gracias por poder acogerlo como mi madre me acogió
cuando sintió mi presencia
en lo más íntimo de su ser.
Padre que nos amas, estoy maravillada ante esta vida
tan secreta y palpitante,
tan frágil y llena de promesas.
¡Gracias por haberme dado los ojos del corazón,
que me permiten ya ver a este niño
en un momento en que todavía no es visible.
Padre lleno de ternura,
ayúdame a hacer cada día lo que puedo hacer
para que este niño sea feliz.
Te pido, Padre de toda gracia,
poder transmitir a este niño,
toda la fe, la esperanza y el amor
que llevo en mi corazón.
Por fin, te ruego, Padre, que nos guardes
bajo tu amparo, a mi hijo
que primero es tuyo, y a mí,
ahora y siempre.
Amén.
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2 Comments:
Buen artículo. Volviste con todo! Saludos
Beltrán: Volviste!!. Excelente el artículo. Me hiciste reír mucho. te felicito
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