15.11.06

NO MATARÁS

En el boletín diario de ZENIT.ORG del 14/11/06, se publicó una noticia y un reportaje sobre el pedido formulado por el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos Británico en el sentido de que se les permita matar a los neonatos minusválidos. Hasta los espartanos con su Monte Taijeto y los romanos con su Roca Tarpeia se quedan cortos...

Repuesto de mi primera reacción, que fue recordar a las madres de los susodichos ginecólogos, se me ocurren algunas reflexiones sobre las opiniones del entrevistado, Carlo Valerio Bellieni, directivo del Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlínico Universitario «Le Scotte» de Siena, Italia, que concluye su juicio sobre la cuestión afirmando que "El verdadero esfuerzo bioético de hoy no es el de afirmar un vago sentimiento de misericordia hacia el prójimo (también los programas televisivos están llenos de lágrimas), sino de buscar la evidencia, la realidad; afirmar que un embrión es un embrión y no una célula cualquiera, que un feto de pocos centenares de gramos experimenta dolor, que el ADN muestra que la vida de cada uno inicia desde la concepción. ¡En definitiva, es como demostrar que una flor es una flor y no un jarrón!".

Esa reflexión final me hizo pensar si el Señor Bellieni y gran parte del movimiento provida no estará
tal vez equivocando el rumbo de sus esfuerzos. No en el sentido de que no crea importante demostrar la unidad y coherencia entre lo que sabemos por la fe y lo que descubrimos por la ciencia, entre el mandamiento divino y su imposible contradicción con las leyes de la naturaleza.

Se me ocurre, más bien, que abocarse a demostrar ante los ginecólogos y obstetras británicos la humanidad del embrión es, precisamente tan infructuoso como intentar demostrar ante un botánico "que una flor es una flor y no un jarrón". Lo evidente es indemostrable.

De sobra saben o deberían saber ellos que el embrión es una persona humana, y si no lo aprenden de su propia experiencia, difícilmente ninguna investigación se los podrá hacer creer. Lo que no recuerdan o más bien no quieren recordar es el mandamiento divino. No creo que tengan tan oscurecida la razón cuanto adormecida la conciencia.

Pensemos que Hipócrates en el siglo V a.C. no necesitó conocer la constitución genética del ovociito, para entender la criminalidad del aborto y Aristóteles, sin saber de fisiopatología del embrión habló acerca de la divinidad del embrión por su potencialidad humana. En la cultura latina, Séneca se refirió subímemente a la sacralidad del hombre: "Homo sacra res homini". No se necesita el microscopio para descubrir la humanidad del embrión, o como en el caso de marras, del neonato, sea o no minusválido. La naturaleza o "esencia" de las cosas ni se mide ni se ve en el microscopio y aunque la ecografía haya penetrado en el antes recóndito misterio del seno materno, no es posible demostrar la "humanidad" del nasciturus más que por argumentos filosóficos o teológicos.

En efecto, la infusión del alma en un cuerpo
directamente por Dios (como principio formal constitutivo del ser "hombre"), no puede captarse en una instantánea de rayos x, y frente a ese acto de omnipotencia divina, los medios humanos son impotentes, sólo queda humillar la razón ante el misterio.

Un segundo aspecto, tiene que ver con el modo de enfocar la defensa de la vida, centrado demasiadas veces en el aspecto natural, sin considerar el fin sobrenatural para el que toda vida humana es creada.

Si la batalla del movimiento "pro vida" se limita a reclamar el respeto de la naturaleza, aún cuando resultara victorioso, no habría logrado lo más importante. En efecto, en tiempos del paganismo idolátrico pre cristiano, y salvo en los pueblos que habían alcanzado cierto grado de civilización (que se está perdiendo hoy en día), la consideración del carácter humano del embrión, del nacido, del niño, del adulto o del anciano, no era óbice para su eliminación.

Esta humanidad perdida, y perdida en su propio endiosamiento, no necesita que le repitan el dogma de la sacralidad de la vida humana "natural", de sobra cree en esa sacralidad, sólo que la entiende como un endiosamiento que le permitiría "crear" y matar a su antojo. Para quien no cree en Dios y por lo tanto no cultiva su santo temor, poco importa la dignidad de naturaleza de sus semejantes. Dostoievski lo dijo magistralmente: "Si Dios no existe, todo está permitido". Aún si pudieramos hacer volver a la naturaleza por sus fueros, ello no sería suficiente. El único camino completo y el único que da verdadero sentido a la naturaleza es trascenderla acristianando el mundo. Es verdad que la gracia supone la naturaleza, pero no podemos autolimitar nuestro discurso a la expresión de verdades naturales, amputando el mundo de la gracia, cuyos caminos son imprevisibles.

San Pablo, maestro de "diálogo" con los gentiles, nunca puso su verbo al limitado servicio de la razón, sino que siempre predicó, oportuna e inoportunamente, a la verdad crucificada, que sin contradecirla, excede toda razón. La evidencia natural, tiene que ser un principio, no la meta de nuestro camino, incluso, en la defensa de la vida, ya que esta no nos es dada como un fin en sí, sino para dar gloria a Dios. Y la grandeza y dignidad de la persona humana le viene precisamente de ser esa "imago Dei", que lo hace apto para ser convertido por la gracia santificantne en templo del Espíritu Santo. Como enseño Pablo VI en su profética encíclica Humanae Vitae: "Es preciso recordar que el problema de la natalidad (n.del. a. y por ello del aborto o infanticidio como instrumentos para su control), como cualquier otro referente a la vida humana, hay que considerarlo, por encima de las perspectivas parciales de orden biológico o sociológico, a la luz de una visión integral del hombre y su vocación, no sólo natural y terrena, sino también sobrenatural y eterna".


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2 Comments:

Blogger ThePublican said...

Los obstetras britanicos (y todos) deberian leer la vida de Santa Margarita de Castello, patrona de todos los chicos que esta gente quiere matar... a que hemos llegado!

Gracias por el articulo Beltran.

Sancta Margarita de Castello, ora pro nobis.

Urgente a hacer penitencia y rezar.

12:36 a.m.  
Blogger La Espada y la Cruz said...

No conozco la vida de esa santa, voy a interiorizarme al respecto. Gracias por la sugerencia.

1:09 p.m.  

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