EL ARBOL Y EL BOSQUE
¡Oh! Virgencita que luces Ojos de dulces miradas Que vieron pasar espadas que dieron paso a las Cruces ¡Mira tus tierras amadas! Y si hoy destruyen las Cruces brillen de nuevo las luces del filo de las espadas
Es por todos conocidos el lamentable caso del obispo chileno Marco Antonio Órdenes. Creo no puede dejar de destacarse la diferencia que existe en la respuesta que ha dado el episcopado chileno en ese caso y la que dió parte del episcopado argentino en al menos dos casos que cobraron notoriedad en los últimos años. Uno, el del ordinario de Santiago del Estero y su remisero, otro, más reciente, y con naturales y enormes distancias, el caso del obispo sorprendido en una relación adulterina con una feligresa cuyo matrimonio él mismo bendijo. Allende los Andes, pedido de perdón y llamado a la conversión, aquí, alegación de operaciones políticas y públicos homenajes y despedidas. A continuación, la declaración de la Conferencia Episcopal Chilena:
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A nadie se le escapa que, hoy por hoy, y como hace doscientos años, el campo sigue siendo el corazón de la economía argentina. Por su extensión, por la generosa fertilidad de sus tierras, por la laboriosidad de sus hombres de campo, y también por la falta de un verdadero empresariado industrial nacional, todavía no hay ningún otro sector de la economía que pueda disputarle la posición al campo y a la agroindustria que éste genera, más aún si entendemos a la industria alimenticia como integrante en la cadena productiva agropecuaria. En efecto, como afirma Pablo Andreani en su artículo “EL GRITO SILENCIOSO DE LA SOJA”, “Después de todo casi todo el territorio nacional es agro-dependiente, y como le vaya al agro le ira a los pueblos”. En ese artículo sostiene lo infundado de las medidas contra el avance de la sojización en la Argentina (si es que esa es la finalidad de la medidas), y lo demuestra con datos contundentes:
- La siembra de soja avanzo en nuestro país por tratarse del producto que tuvo el mayor crecimiento en su demanda mundial de los últimos 10 años. En el año 1997 el mundo consumía 136 millones de toneladas de soja , en su mayoría convertida en carne debido a la participación del 80% de la harina de soja en su rendimiento de extracción, y durante el 2007 el consumo mundial de soja llego a 236 millones de toneladas. Un aumento de 100 millones de toneladas durante la última década han generado un crecimiento de la demanda anual de 10 millones de toneladas. Aquí es donde entra a jugar el crecimiento económico de los principales países que demandan poroto de soja para procesar y aceite de soja para el consumo de sus poblaciones. Nos estamos refiriendo al fuerte crecimiento en la economía de China, India y África, que han sido los motores del aumento de la demanda mundial.
- La producción de soja en la Argentina tuvo un aumento de 38 millones de toneladas en esta última década (de 11 millones a 49 millones) mientras que la producción de Brasil aumento en 31 millones (de 26 a 57 millones) y la producción de soja de EEUU tuvo un incremento de apenas 6 millones. (pasando de 64 a 70 millones de toneladas). Vemos entonces que la Argentina ha sido el país con mayor aumento en su producción en esta última década, y el motivo de este aumento hay que sintetizarlo en muy pocas palabras, siembra directa, tecnología, genética, la rápida capacidad de adaptación a los cambios del productor argentino, y por sobre todas las cosas una industria aceitera de las mas competitivas del mundo, sino la mas.
- Si analizamos el comercio mundial vemos que la Argentina ha participado en una mayor proporción, en el caso del aceite de soja el comercio mundial aumento en 5 millones de toneladas (paso de 6 a 11 millones de toneladas), mientras que las exportaciones de nuestro país tuvieron un aumento de 4,2 millones de tons pasando de 1,8 millones durante 1997 a mas de 6 millones de toneladas de aceite de soja exportadas durante el 2007. Quiere decir que la Argentina ha capturado el 84% del crecimiento del comercio mundial.
- Si analizamos el comercio mundial de harina de soja vemos que ha sucedido algo muy similar, el comercio mundial aumento en la última década 23 millones de toneladas, pasando de 34 millones a 57 millones de tons durante el 2007. En el mismo periodo las exportaciones de harina de soja de nuestro país aumentaron en 21 millones de tons, al pasar de 9 millones exportadas en 1997 a mas de 21 millones en el 2007. En este caso vemos que la Argentina ha participado en mas del 91 % del crecimiento del comercio mundial de harina de soja.
- Por todo esto el gobierno tiene que darse cuenta que el avance de la soja en la Argentina no fue producto de un acto mágico y sin fundamentos, sino que se debió en primer lugar al fuerte incremento de la demanda mundial , y en segundo lugar a las equivocadas políticas de gobierno aplicadas para el caso de la carne y los lácteos. También los funcionarios deberían entender que en ningún país del mundo se hace “ganadería en campos agrícolas”, y esto es lo que ha venido sucediendo en nuestro país, el productor se ha dado cuenta de la mayor potencialidad de los suelos agrícolas y ha ido desplazando a la ganadería a zonas mas ganaderas. Lo que ha hecho el gobierno, en estos últimos años en todo caso, ha sido acelerar el avance de la agricultura al intervenir los mercados de la carne y de la leche, quitando toda previsibilidad y margen de ganancia a estas actividades”.
Me parece que los números hablan por si solos, y que siguiendo la máxima de Hernandarias, tenemos que producir y exportar todo lo que podamos e importar aquello que no podamos producir. ¿Y que hay de malo en ser los más eficientes productores de soja del mundo? Nuestro imberbe Ministro de Economía parece estar más al servicio de la competitividad del Brasil y de EE.UU, que ya están embarcando la soja en los barcos que originalmente venían a puertos argentinos, que de su propio país.
Y para colmo de males, la ecuación no cierra por ningún lado, mucho menos para el productor. Veamos:Ernesto Ambrosetti (SRA), Daniel Asseff (Coninagro) y Ricardo Negri (Aacrea) explicaron técnicamente en una reunión en la Sociedad Rural Argentina el alcance del nuevo sistema de retenciones. Buscando demostrar por qué la continuidad de este sistema afecta sobre todo al pequeño y mediano productor al reducir a mínimos los márgenes de rentabilidad (a mi me da lo mismo que sea pequeño, mediano o grande, no creo que sea justo hacer distingos más allá del principio de capacidad contributiva y de proporcionalidad de las cargas públicas).
Los expertos recordaron que la agroindustria representa el 36% de la mano de obra ocupada, el 20% del producto bruto interno (PBI) y el 56% de las exportaciones del país. También que siguen cerradas las exportaciones de trigo y restringidas las de carne. Y que la leche fluida tiene un precio máximo en el mercado interno.
Negri, de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), una entidad técnica no gremial que adhiere a la huelga, presentó un modelo de típica empresa agropecuaria del Noroeste, más precisamente de Tucumán (en la nueva frontera agrícola). A partir de las nuevas retenciones, esa empresa distribuye su facturación de la siguiente manera: "38% va al pago de retenciones; 17%, al movimiento de la cosecha; 19%, a gastos indirectos y de arrendamiento de la tierra; 2,5% son los impuestos a las ganancias y al cheque; el 1% son impuestos provinciales y municipales, y el resultado para el productor es del 2%.
Para este modelo de empresa, el 83% de su resultado es aportado al Estado, si el campo es propio. Si fuera sobre campo arrendado, la carga fiscal total sobre su resultado es del 95%", explicó Negri.
A su turno, Asseff, economista de Coninagro, dijo: "El Gobierno dice que vendemos nuestros productos en dólares y que tenemos los insumos pesificados, y no es así. Mientras el dólar libre, al que compramos los insumos, está a $ 3,17, el dólar de exportación, al que vendemos la producción, está a $ 3,14. Pero si le descontamos las retenciones, el dólar para la soja es de $ 1,76, y para el girasol, $ 1,91", explicó Asseff. Para Raúl Dente, gerente del Centro de Acopiadores, que también participó de la presentación, "si al dólar soja se le descuenta el índice de precios al consumidor (IPC) desde 2001 el tipo de cambio real actual es de $ 0,85, y si se le quita la inflación combinada (mitad mayorista, mitad minorista) es de $ 0,75".
Como Dente, también estuvieron directivos del Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) y de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASU). Durante la conferencia también se detallaron los porcentajes en que aumentaron los insumos desde diciembre pasado: gasoil, 5%; flete, 23%; fósforo (un fertilizante clave), 29%; urea granulada (otro fertilizante muy usado), 12%; glifosato (herbicida), 23%.
Ambrosetti, economista de la Rural, explicó cómo funciona el esquema de retenciones móviles, variables y crecientes. "Para el caso de la soja, los nuevos derechos de exportación marginales van restando a medida que el precio es mayor. En esta escala, para la primera instancia, de 0 a 200 dólares la tonelada, de cada billete de 100 dólares, el Gobierno se queda con 23,5 dólares. En el siguiente escalón, hasta 300 dólares, por el nuevo billete de 100, se queda con 38 dólares. Y así hasta llegar un nivel de precios de más de 600: cada 100 dólares adicionales el Gobierno le da al productor sólo 5 dólares y se queda los otros 95", detalló el economista.
Para Ambrosetti, "lo peor es que le pone un techo a los precios y con eso hace caer la expectativa de inversión tecnológica de todos los productores, que no se van a arriesgar a invertir más". Con el nuevo sistema, el Gobierno podría llevarse US$ 11.386 millones por retenciones. "Con eso podrían comprarse 218.195 tractores y 65.094 cosechadoras", agregó el economista.
¿Se entiende?
Pero además de todo, la medida ni siquiera sirve para fines recaudatorios, ya que con las bajas sufridas semanas pasadas por la soja en los mercados del mundo, en particular el precio FOB de la soja en Argentina, los 1500 millones de dólares adicionales que el gobierno pensaba recaudar se le escaparon como agua entre los dedos.
¿En qué consisten los errores del gobierno en la intervención de los mercados de la carne y de la leche y que impulsaron que los productores se volcaran a la soja? Son de dos clases, de orden técnico y de orden político. En el orden técnico, y en su afán por poner un freno la inflación ha incurrido en las tan clásicas como ineficaces políticas de control de precios (por vía de acuerdos de dudosa bilateralidad, Moreno mediante). Era llamativo ver como el Presidente de la Nación (hoy príncipe consorte) se dedicaba a negociar el precio de la papa, la carne y la leche mientras denostaba a la maldita década del noventa (en la que no había ni inflación ni el presidente se dedicaba a negociar el valor del kg. de chauchas). En el orden político, el medio usado para implementar el control de precios fue la amenaza y el patoterismo de un funcionario que atiende en su despacho con el arma sobre el escritorio o que levanta el teléfono para amenazar a los consignatarios para que envíen hacienda a Liniers!
Fernández de Kirchner y sus asesores se equivocaron fiero. Además de errar técnicamente, se equivocaron políticamente. En las últimas elecciones su partido político ganó supuestamente gracias al apoyo que le dio el interior (ya que perdió en los grandes centros urbanos), y el interior vive del campo. Si la gente estaba enojada con la suba de las retenciones (que congelaban el precio máximo de su producción por cuatro años) ¿cómo no se iba a enojar ante el discurso lleno de odio y resentimiento de “Krishtina”? La tolerancia llegó a su techo, por lo que parece haberse llegado a un punto de inflexión, o el gobierno baja la cabeza o estalla la guerra civil. ¿Exagero?
Para colmo de males, ante la espontánea protesta del pueblo en las ciudades de todo el país, y con una plaza de mayo colmada por cacerolistas autoconvocados, las huestes pagas del piquetero D´Elía se erigieron en ejercito popular de defensa del Kirchnerato. Las escaramuzas que provocaron, disolviendo una manifestación pacífica, aunque fueron oportunas para el gobierno, no le juegan para nada a su favor.
A esta altura de la Des(mo)gracia ya nadie cree en la espontaneidad de los fieles seguidores piqueteros. Sin un diego, un choripán y un vinito, ningún manifestante se mueve. Claro que siempre están los beneficiarios de los planes no trabajar a quienes le toman lista al subir a los colectivos que los llevarán como ganado a repetir consignas que en su gran mayoría no entienden.
Encima el orangután D´Elía salió a decir que no tenía problema en matar a todos los oligarcas blancos de barrio norte. Hasta ahora no oí ninguna crítica de parte del dúo dinámico-verborrágico de Alberto y Aníbal Fernández respecto de esos dichos tan políticamente incorrectos.
Creo que todo esto le hace flaco favor al gobierno que, en todo caso, lleva las de perder. Me explico: ¿puede el gobierno pagar el costo político de este desgastante paro por un capricho que no le va a reportar ni el 10% de los dividendos cuyo plin caja ya creía estar oyendo?
Ya los gobernadores e intendentes adictos (a fuerza de aportes del tesoro nacional) que hasta ahora eran perros mudos respecto de la burla que las retenciones significan para el sistema de coparticipación nacional, empiezan a sentir la presión de sus pueblos y su mudez les puede resultar políticamente cara.
Ese es el otro problema político que plantea el esquema de las retenciones (independientemente de su quantum) y es que las retenciones tocan la esencia del régimen federal constitucional, el que con sus mayores o menores imperfecciones, reclama la autonomía tributaria y financiera de las provincias.
Pero en las retenciones los salvajes unitarios K han visto la herramienta para burlar el deber de coparticipar y así, con el hueso de la bolsa gorda, ganarse la fidelidad perruna de las autoridades locales. Si el gobernador es amigo, si el intendente manda descamisados a los actos K, entonces le mandamos unos pesos para que pague sueldos y, eventualmente, para que haga obra pública. ¿Y de dónde salen, originariamente esos fondos? Del interior del país, que luego tiene que ir a mendigar al poder central. ¿y el federalismo que supone la libertad y autonomía de los federados? Bien gracias.
Pero además de todo ello, y con ser grave, hay un aspecto más que los medios políticamente correctos no mencionan. Este gobierno es un gobierno ideológicamente marxista, todo su accionar está empapado de marxismo. Fueron funcionales al trotskismo en su efervescencia juvenil (aunque K no fuera más que un pasasobres) y son conversos al gramscismo socialdemocrático. Igualmente siguen siendo marxistas, con una fuerte dosis de maquiavelismo y gatopardismo político. Ellos no ven la política y la economía más que como un campo en el que tiene lugar la lucha de clases, según la prédica de la dialéctica materialista. No conciben la propiedad privada (salvo la suya propia) como la pensaron nuestros constituyentes, y mucho menos como la entiende la doctrina social de la Iglesia. Para ellos el bien común es cosa maleable a gusto y piacere, y sólo lo esgrimen como argumento supremo cuando conviene alagar el oído y el bolsillo del que ellos creen ser su populacho fiel. Esa ideología es la que subyace cuando hablan de redistribución del ingreso, de equidad social, de socialización de la riqueza, etc. Son todos conceptos que amoldan a su pensamiento sin mostrarlo abiertamente. Tal como admitió Caparrós, en el reportaje publicado por La Nación el 22 de marzo de 2008 “Montoneros no era cristiano ni demócrata ... esa lectura de los militantes como desaparecidos, que provino de los movimientos de derechos humanos y, básicamente, de las Madres de Plaza de Mayo que no tuvieron más remedio que presentar a sus hijos en el 76 o 77 como pobres muchachos que estaban tranquilos en el living de sus casas cuando vinieron unos señores muy malos y se los llevaron... Pero no se dijo que esos chicos acordaban y participaban en actividades de grupos que postulaban la lucha armada. Esto no lo dicen porque se supone que, de hacerlo público, habría una justificación de secuestro, tortura y muerte”.
“Esa idea de la toma violenta del poder para la construcción del socialismo no está funcionando en ningún lugar del mundo... [...] Lo que sí me cabrea es que traten de usar esa historia, tan lejana, para legitimar lo que no hacen ahora en el poder. [...] ... tratan de barnizar un gobierno centrista con los recuerdos melancólicos de lo que supuestamente hicieron hace 35 años. Y me jode que la sociedad compre eso, a favor o en contra... Siempre lo dije: me impresiona Puerto Madero (donde funcionan las oficinas de Nestor Kirchner n.del a.) porque es el lugar donde se construyen edificios a 4000 dólares el metro cuadrado en calles que se llaman Azucena Villaflor. Los riquísimos encerrados en un gueto sobre una calle que lleva el nombre de militantes más o menos revolucionarios”.
Las retenciones son la máscara de la reforma agraria. Hoy van por la renta, mañana por la tierra. Como dije, el gobierno es ideológicamente marxista aunque todavía no pueda llevar a efecto su revolución jurídica. Recurre a las retenciones porque no se atreve aún, o no tiene suficiente poder, para expropiar, o mejor dicho, confiscar, la tierra, pero lo hará si nadie le para el carro.
Y ¿cómo iba a ser de otra manera si se dicen hijos de las Madres de Plaza de Mayo? Con tales madres, no podían ser otra cosa, ya lo dice el refrán: del tal palo, tal fusil. Pero hay algo que me da vueltas en la cabeza hace un par de días y es buscarle a todo este inesperado descalabro alguna explicación que no tenga por apoyatura nada más que las semejanzas entre Krishtina y De la Rúa o Krishtina e Isabelita.
Y mientras cavilaba en ello, me vino a la memoria el caso de Aníbal Ibarra, políticamente destruido cuando estaba a mitad de lo que parecía ser, mundanamente hablando, un auspicioso cursus currorum. No vino a meterse con la Virgen, con la Iglesia, con el Papa, León Ferrari mediante, que le cayó como un rayo la antorcha de Cromagnón, y así, Dios se sirvió de un hecho policial en el que Ibarra no tenía aparente implicación, para frustrar sus planes y voltear su gobierno. Claro que él no pareció aprender la lección de humildad y sigue pavoneando su degenerada cara por la legislatura local. Eso sí, quedó mortalmente herido en política.
Resulta que no hace apenas un mes que la madre de la bestia (que ni siquiera distingue la laguna La Picaza del Río Paraná) y que viene a ser la madre del modelo (porque nadie duda a pesar de la mala reputación de la madre, que el padre es Verbitsky) se le antojó refugiarse a hacer sus necesidades fisiológicas en la Catedral Metropolitana, cometiendo así un acto público de profanación sin antecedentes en la historia de ese santuario y me atrevo a decir, en la historia argentina, aunque no mereciera ese calificativo según el presbítero Boquín (Dios sabe por qué merece ese apellido), vocero del silenciosísimo Señor Arzobispo.
El paralelo es osado, lo se, pero Dios escribe derecho con líneas torcidas.
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